No importa qué se esté jugando esa noche: si la mesa tiene lo correcto, ya ganaste de antemano.
Alitas Búfalo: la base que nunca falla
Servidas con aderezo de blue cheese, apio y zanahoria. El clásico que abre cualquier noche de juegos y siempre se acaba primero.
Papas Valentinas: la sorpresa que se roba la mesa
Papitas cambray crocantes bañadas en limón, salsa Valentina y tocino crujiente. Ácidas, saladas, picositas, exactamente lo que se necesita entre jugada y jugada.
Queso Fundido al Pastor: el que sube el nivel
Quesos mozzarella y manchego fundidos a la plancha con bistec al pastor, cebolla y cilantro. Ese platillo que hace que la mesa se quede en silencio unos segundos, solo para comer.
Arma tu propia alineación
No hace falta que sea noche de deportes para justificar este trío. Cualquier excusa es suficiente cuando la mesa está bien armada.
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