Algunos cortes llegan a la mesa sin hacer ruido. Otros, en cambio, cambian la conversación en cuanto los ven pasar. Estos son de los segundos.
Tomahawk: la entrada triunfal
1.2 kilos de carne con hueso, servido con papas, cebollas cambray asadas, chiles toreados y elote amarillo. Pensado para compartir, aunque nadie en la mesa quiera admitirlo en voz alta.
Filete al Trapo: el clásico que no necesita presentación
480 gramos envueltos como quien guarda un secreto. Cuando se abre en la mesa, el vapor sube antes que las miradas se volteen hacia el plato.
Atadito de Rib Eye al Piquín: el que se roba la mesa entera
Con tuétano a la parrilla, cebolla asada y chiles toreados. No es un corte cualquiera, es una experiencia completa pensada para compartirse entre varios, aunque cueste trabajo repartirlo en partes iguales.
No son platillos, son eventos
Pedir cualquiera de estos tres no es solo elegir qué comer, es decidir que esta comida va a ser memorable. Y créenos, lo será.
Vive la experiencia en La Vicenta Miyana, Vallejo o Tezontle.
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