Si has salido a comer con niños, ya conoces el caos: tú quieres sentarte, comer algo rico y tener cinco minutos de paz… pero ellos quieren todo menos eso.
Entre el “me aburro”, “¿me prestas tu celular?” y el “quiero ir al baño otra vez”, la comida deja de ser plan y se convierte en maratón.
Yo iba mentalizado para lo mismo.
Pero ese día descubrí algo que cambió por completo la experiencia: un lugar donde los papás comen tranquilos y los niños se la pasan mejor que en casa.
El momento en que todo se acomodó
Cuando escuché que había un espacio para niños, pensé en el típico rinconcito con crayones.
Pero no.
Era Chentitos, el kids club de La Vicenta: actividades, juegos, dinámicas, cuidadores… un espacio hecho para que los niños realmente se entretengan sin pantallas y sin depender de ti cada dos minutos.
Y ahí pasó lo inesperado:
pude comer sin prisa.
El secreto que nadie te dice (pero todos los papás sienten)
No se trata solo de que los niños jueguen.
Es el cambio de energía que le da a la mesa: la conversación fluye, puedes disfrutar tus cortes al carbón, tus burgers, tus drinks dobles… y la comida vuelve a ser comida, no una misión.
Además, aquí los niños comen gratis, lo cual —seamos sinceros— siempre se agradece.
(Puedes consultar los términos y condiciones vigentes en nuestro sitio web.)
Por eso tantos papás regresan sin pensarlo.
Porque La Vicenta no es “un restaurante familiar”:
es un lugar que entiende lo que necesitan tanto los niños como los adultos.
Si buscas un plan familiar que no se sienta forzado, aquí lo encuentras
Salir con niños no tiene por qué ser pesado ni estresante.
Cuando encuentras un lugar donde ellos están felices… tú también lo estás.
Así que, si quieres una comida donde realmente puedas relajarte, ya sabes a donde ir