Cada cierto tiempo aparece una bebida que divide opiniones. Primero curiosidad, luego dudas y, claro, el clásico: “¿Matcha? No, gracias.”
Pero de repente, este drink se empezó a pedir más, a recomendar más… y a generar comentarios que nadie veía venir:
“Oye, esto está demasiado bueno para ser matcha.”
“¿Por qué me siento tan bien?”
Y así, sin hacer ruido, empezó la popularidad del drink con matcha de La Vicenta:
el famoso Matchajillo.
¿Qué lo hace diferente?
El problema con el matcha es que muchos creen que sabe a pasto, a polvo o a gimnasio. Pero aquí no.
En La Vicenta lo mezclamos con Ojo de Tigre® Crema de Mezcal, matcha y mix de leche para crear algo cremoso, ligero y con ese piquete que te acomoda el mood sin que lo notes.
Es el balance lo que sorprende:
no parece matcha, no sabe a matcha… pero tiene todo lo bueno del matcha.
La reacción que nadie esperaba
Lo interesante es cómo te deja después del primer par de tragos.
No te acelera ni te tumba: simplemente te pone en ese punto donde la conversación fluye, la mesa se siente más ligera y te cae esa sensación rica de “hoy estoy a gusto” sin estarlo buscando.
Por eso mismo regresan, lo recomiendan y hasta lo defienden:
“Pruébalo, neta no te va a saber a matcha.”
La conversión de los anti-matcha (y siempre pasa)
Lo hemos visto mil veces:
Llega alguien diciendo “yo no soy fan del matcha”.
Prueba el Matchajillo.
Tres tragos después…
“Ok, este sí está bueno.”
Y listo. Convertido.
El Matchajillo no necesita discurso, ni pose, ni excusa wellness.
Solo sabe bien.
Y cuando algo sabe bien… la gente se queda.
¿Quieres saber si es tan bueno como dicen?
Solo hay una forma de comprobarlo.
Si buscas un drink ligero, rico y diferente (uno que realmente te ponga en tu mejor mood), entonces ya sabes qué sigue.
#VeteALV (A La Vicenta, obvio) Pide tu Matchajillo y entiende por qué todos lo están comentando.