El 14 de febrero tiene un problema:
todo mundo cree que hay que hacer demasiado.
Reservas imposibles, planes forzados, lugares llenos de parejas incómodas fingiendo que todo está perfecto. Y al final, la pregunta de siempre:
¿valió la pena?
La neta es que el 14 no debería sentirse así.
Debería sentirse como cuando comes bien, tomas algo rico y la plática se alarga sin que nadie esté viendo el reloj. Y justo por eso, este 14, la decisión es sencilla: te vas ALV (A La Vicenta, obvio).
Aquí no vienes a impresionar a nadie.
Vienes a estar a gusto.
Vienes con tu pareja, con amigos o con esa persona con la que todavía no sabes qué eres, pero la estás pasando bien. Te sientas, pides algo que sí se antoje, llegan los drinks y el resto se acomoda solo.
En La Vicenta el plan no se fuerza.
Fluye.
Hay cortes a la parrilla que llegan como deben llegar, drinks que acompañan la conversación y un ambiente donde no tienes que fingir nada. Y cuando eso pasa, el 14 deja de ser “San Valentín” y se vuelve simplemente… una buena noche.
Así que no le des tantas vueltas.
Si este 14 quieres comer bien, tomar bien y pasarla mejor, ya sabes qué hacer.
Vete ALV (A La Vicenta, obvio).